
PRESENTADOR DE ESTE PROGRAMA: ANTONIO J. MONTILLA GARCÍA
PARTICIPANTES:
Este contenido se genera a partir de la locución del audio por lo que puede contener errores.
Buenos días a todos y a todas de nuevo con vosotros, os damos la bienvenida a un nuevo programa.
Emitimos desde los estudios de Uniradio, la emisora de la Universidad de Jaén.
Recibí un cordial saludo de todo el equipo de Mi Mayor, un programa del alumnado de mayores, en la mesa de control José Antonio Ruiz.
Le habla Antonio Montilla.
Al comenzar este programa queremos recordar que la semana pasada, una vez que terminamos el programa, y a pocos minutos de terminarlo, pues tuvimos un acontecimiento que seguramente entrará dentro del análisis de nuestra experiencia.
Entonces nuestro compañero y amigo Antonio nos quiere recordar un poquito qué sensaciones.
Pues sí, yo creo que es recordar un poco lo que ocurrió en ese momento, unas reflexiones generales, y particularmente alguna ya de final de lo que fue esa noche, ese día, no la noche.
Pues eso, la semana pasada asistimos a otro nuevo día histórico, y fue el mismo lunes, día de emisión de nuestro programa.
Apenas media hora después de que finalizara el mismo en Mi Mayor.
Un apagón eléctrico que nos dejó sin móvil, electrodomésticos, ordenadores, y lo que es peor, sin internet y sin redes sociales.
¿Cómo íbamos a contar dónde estábamos a nuestros amigos y seguidores? Fue un trauma. La verdad es que, y esto en tono irónico evidentemente, la verdad es que lo que nos dice esta experiencia es que somos muy vulnerables.
Hemos hecho una sociedad basada en la tecnología, que sabemos cómo va, pero no lo que hay detrás de ella.
No somos nada sin nuestro aparato o cacharro, y menos mal que la cosa no se prolongó más allá de 24 horas, porque si no, a ver cómo hubiéramos acabado con nuestra buena camaradería y buen talante con los demás.
No dio tiempo, por suerte para todos, de ponernos a prueba, y sobre eso pongo tres reflexiones que me dio lo que dio el día de oscuridad.
¿Qué hubiera pasado si el apagón se hubiera prolongado hasta el martes completo, miércoles, jueves y viernes? Ahí me quedo solamente hasta el viernes, una vez que hubiéramos dado por finiquitado todas las provisiones de nuestros frigoríficos y las de los mercadones y carrefurs de turno.
Y por cierto, en esta semana hemos hecho un máster sobre cómo funciona la red eléctrica en nuestra península ibérica, que ya sabemos que no es solo apagar y encender nuestras teclas de la caja de registro que tenemos en el pasillo de casa.
Para acabar este comentario os dejo las imágenes y reflexiones que me impactaron más en este nuevo día histórico que hemos pasado la semana anterior.
La primera, ningún medio informativo pudo emitir, en este caso Uniradio sí, por lo que nos ha dicho el compañero, que sí tenían, disponían de, y eso es curioso, disponían de, ¿cómo se llama? Grupo electrógeno, ¿vale? Lo que nos ha dicho. Bueno, pues ninguno en realidad pudo, con excepción de algunos, pudieron sí emitir, pero la verdad es que no tenían oyente, en la tele no tenían ningún oyente, y eso es una cosa curiosa.
Sí funcionaron y estuvieron a tope los que conocíamos como transistores, la radio a pilas, ¿vale? Otro apartado fue la gente que optó por salir a la calle, a la inversa que la pandemia del COVID, donde todos nos tuvimos que encerrar en nuestras causas, aunque a diferencia de aquellos días, sí estuvimos más conectados entre todos nosotros.
Otra cosa que hemos aprendido, como la electricidad se comunica por multitud de redes, y lo que entra debe de ser lo mismo que lo que sale, si no hay apagón entonces.
Estamos conectados, que además lo hemos aprendido a Portugal, a Francia y a Marruecos, y en condiciones normales nos damos y recibimos suministro eléctrico entre todos.
Y lo último, me llamó la atención el despliegue que según pude notar, desde mi casa desarrolló la policía a la llegada de la noche.
Temían que pudiera producirse incidentes, aprovechando la oscuridad de la ciudad.
No ocurrió y la luz vino.