


En Lopera hubo asentamientos romanos a los que siguieron un poblado y necrópolis visigoda, hasta que fue conquistada por los árabes a principios del siglo VIII, aunque se mantuvieron los asentamientos de población anteriores. En época del Emirato la población seguía dispersa, aunque el núcleo más consolidado se instalo en el antiguo oppidum del cerro de San Cristóbal, donde se creó un hisn para refugio de los campesinos en caso de peligro. Durante los siglos IX y X, la población se trasladó al actual solar municipal, próximo al río Salado, donde formó una pequeña alquería árabe que en los siglos XI y XII, se fortificó para defenderse de los ataques castellanos. En 1212 fue cedida por el rey a la jurisdicción de la Orden de Calatrava, constituyéndose la encomienda de Lopera. Fueron los calatravos los que construyeron el castillo que ha llegado hasta nosotros.
El castillo de grandes proporciones, ubicado en el centro de la población, en el extremo sur del antiguo recinto amurallado islámico , y dispuesto para el control del Valle del Guadalquivir y de la rica zona agrícola de la campiña baja, prestó magníficos servicios al Maestrazgo de Calatrava de Martos en el control del paso del Guadalquivir.